Tus PRIMEROS PASOS en tu proyecto de COACHING, CONSULTORÍA Y FORMACIÓN

TUS GANAS DE EMPRENDER SE DESAYUNAN A TUS MIEDOS CADA MAÑANA

Iniciarse en el mundo del coaching, consultoría y/o formación es un riesgo total.

Has visto tantas propuestas distintas por las redes que no sabes muy si la tuya funcionará. Es normal, emprender es una senda repleta de miedos que deberás sortear con cierta compostura.

Pero entre el miedo y la ilusión se esconde un tesoro muy valioso para el emprendedor, y este no es otro que su actividad frenética diaria que le permite tener un negocio rentable.

¡Por fin me decidí a convertirme en emprendedor del desarrollo personal! ¿Y ahora qué hago?

Esta última pregunta es crucial para no deambular mucho tiempo en la duda eterna sin saber qué hacer. Cómo actuar. En qué invertir mi tiempo y mi dinero.

“Invertir tiempo en cometer errores es la llave que abre la cerradura del éxito”

Con esta premisa a cuestas y con la voluntad de darte algunas pistas para el inicio de tu emprendimiento, me gustaría darte algunas recomendaciones prácticas sobre los primeros pasos que podrías tener en consideración en tus inicios como coach, consultor y/o capacitador/consultor:

 

1# Dedícale más tiempo (todavía) a tu Desarrollo Personal

Ser emprendedor/a es un vaivén emocional en toda regla:

“Un cliente importante te acepta tu propuesta de consultoría y, cuando ya lo estabas celebrando, resulta que te llame para ver si le podrías hacer una rebaja del 50% sobre el precio pactado. Al cabo de unas horas te llama y se disculpa, y te vuelve a decir que la propuesta le parece genial con la inversión económica acordada.”

Este ejemplo es uno de los muchos que puedes vivir como emprendedor, seguro que en tu caso personal podrías aportar muchísimos más.

Es por esta razón que es súper importante invertir en desarrollo personal para ti (incluso aunque seas un especialista), sobre todo para gestionar mejor esa montaña rusa emocional y para tener más “herramientas propias” para canalizar tu rabia y frustración.

 

2# Comparte abiertamente tu experiencia con tu entorno

El concepto “emprendedor incógnito” no suele funcionar: te vuelves un ermitaño emocional y sólo compartes tus inquietudes por la red (como si estuvieras cometiendo un delito).

El apoyo social de las personas que te quieren es fundamental para tu supervivencia, sobre todo en una etapa donde la incertidumbre cubre todos los rincones de tu actividad profesional.

Selecciona bien las personas con las que te sientes más cómodo para explicárselo, no siempre es necesario compartirlo con todo el mundo.

 

3# Sé minimalista (al máximo) con los objetivos de tu negocio

Si bien es cierto que la ilusión se puede apoderar de ti y se contagie automáticamente a tus objetivos profesionales, mi sugerencia es que te marques los mínimos objetivos para tu negocio.

Yo he cometido un error parecido: fijarme más de 40 objetivos en menos de 1 año. Inalcanzable, aunque debo reconocerte que sobre el papel tenían una pinta excelente. Ya que puedes escoger... ¡evita el caos!

Por ese motivo, procura que los objetivos a lograr al principio de tu proyecto sean como máximo 2, ya tendrás tiempo de aumentar esa cifra en un futuro cercano. Recuerda también apuntarlos en algún lugar (libreta, email, agenda, herramienta online...)

 

4# Canaliza tu frustración con otros profesionales como tú

Empezar a emprender significa aprender a gestionar un caleidoscopio de emociones. Al principio todo es nuevo, y el estrés de la incertidumbre genera mucha ansiedad. Sobre todo cuando eres incapaz de encontrar nuevos clientes.

Para mitigar este efecto, te recomendaría que hicieras reuniones periódicas con otros profesionales de diferentes sectores que también estuvieran empezando.

Fíjate que además de poder canalizar tu frustración y tu alegría, también podrás tejer relaciones interesantes para tu proyecto de coaching, consultoría y/o formación.

 

5# Piensa bien en cómo vas a crear contenido sin abandonar rápido

Al principio todos tenemos muchas ideas para crear contenido sobre nuestro proyecto, pero la verdad es que esa eclosión inicial suele desaparecer paulatinamente.

Esto no se produce porque dejes de ser una persona creativa, sino porque ya has gastado todas las balas que tenía sobre tu temática y el estrés de emprender te reduce la concentración de forma drástica.

El contenido es la mejor manera de generar confianza con tu comunidad, por lo que es indispensable para tu proyecto.

La clave para resolver este enigma es muy sencilla: habla de tu experiencia. Si hablas de ti siempre tendrás material infinito para compartir, no tiene más misterio. La idea es mezclar tu propia experiencia personal con los conceptos más relevantes de tu temática sobre coaching, consultoría y/o formación.

¡Ahora es turno! ¿Cuáles han sido los primeros pasos en tu proyecto de coaching, consultoría y/o formación? ¿Qué harías distinto si volvieras a empezar con la experiencia que tienes ahora? ¿Hay algún “paso” especialmente importante que te saltaste y que después echaste mucho de menos? Nos encantará conocer tu opinión más abajo en la sección de comentarios, te agradecemos un montón tu participación por anticipado.

¡Un abrazo conciliador!

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