Si decides EMPRENDER, debes convivir con el MIEDO a perder

Emprender es una carrera constante contra el miedo.

Miedo a que nuestro proyecto no funcione, miedo a renunciar a una estabilidad económica, miedo a que nuestra familia no acepte nuestro proyecto, miedo a que tus clientes potenciales te digan que no quieren trabajar contigo, miedo de no llegar a todo

Lo cierto es que muchas veces se ha demonizado el hecho de tener miedo. Nada más lejos de la realidad, el miedo es una emoción básica imprescindible para nuestra supervivencia. Y como emprendedores es tremendamente útil, ya que nos garantiza unos mínimos de raciocinio antes de tomar decisiones disparatadas.

Ahora bien, cuando dejas que este miedo te guíe y te asesore en las decisiones más importantes de tu vida, entonces deja de ser un miedo amigable para convertirse en tu propio jefe.

Tampoco tienes que luchar con este miedo, como a veces se escucha por ahí, porque si no le estarás dando una importancia demasiado alta y competiréis mano a mano para ver quién se desploma antes (cuenta la leyenda que él es invencible).

Entonces… ¿cuál es el equilibrio perfecto para convivir con el miedo?

Si nos lo preguntas a nosotros, te diremos que básicamente hay 4 piezas de puzzle que son fundamentales para convivir (a gusto) con el miedo:

  • Aceptación: entender que son muy pocas cosas las que están en tu área de influencia, por lo que tratar de cambiarlo todo y a todo el mundo es una gesta épica al alcance de muy pocos. Aceptar que el miedo tiene una función vital es imprescindible para no pasarse el día tratando de vencerlo, ya que de hacerlo tienes una derrota asegurada.
  • Agradecimiento: por muy desagradable que sea una situación, todo lo que nos sucede siempre tiene una función de aprendizaje en tu vida. Agradece todo aquello que incluso todavía no ha sucedido, porque te hará vivir con más intensidad cualquier acontecimiento en tu vida.
  • Amor: amar es desprenderse de ataduras, es lo más cercano a nuestro concepto de libertad. Si amas a tu miedo le reconocerás que tiene una función, y te será más fácil perdonarle cuando creas que te haya hecho daño. Ama por encima de tus posibilidades.
  • Acción: aceptar no significa resignarse, y por supuesto es esencial mover ficha para seguir aprendiendo de cualquier situación. Todo lo que nos pasa siempre se puede ver con otros ojos, por lo que tomar acción será un punto crucial si quieres conocerte mejor. 

 

EMPRENDER IMPLICA RENUNCIAR (AUNQUE NO QUIERAS)

Iniciarse en el mundo de la emprendeduría es como empezar un viaje (muchas veces sin retorno).

Iniciar un viaje sin retorno implica renunciar a muchísimas cosas: familiares y amigos que no podrás ver tan a menudo, cosas materiales que no te podrás llevar a cuestas, aceptar nuevas costumbres que son muy distintas a las tuyas, tener que comer los alimentos que haya en un determinado país, tener que aprender otras formas de comunicarte, construir una nueva red de contactos fuera de tus conocidos habituales…

En definitiva, una experiencia bastante similar a lo que supone convertirse en un emprendedor del desarrollo personal. A algunas personas les resultará relativamente sencillo, mientras que otras sufrirán lo que no está escrito para renunciar a todos sus patrones de comportamiento habituales.

El tema es que hay multitud de áreas donde tendrás que renunciar y, cuanto menos decidas aferrarte a ellas, más fácil te será poder convivir con el miedo que sientes a perderlas.

 

1# EMPRENDER Y RENUNCIAR A LA FAMILIA

Aviso inicial: emprender no significa abandonar a tu familia, de hecho, tampoco te lo estamos sugiriendo. Eso sí, hay algunos “matices” a tener en cuenta con las relaciones familiares como verás a continuación:

-Emprender significa renunciar a la estabilidad: es cierto que emprender tu proyecto te puede llevar a una vida estable nada desdeñable, pero desde el principio tu proyecto será una auténtica montaña rusa. Gestionar esta situación será una de tus mayores bazas como emprendedor, ya que sino corres el riesgo de que la relación se resienta y termine comportando consecuencias graves.

-Emprender supone cambiar hábitos: en este punto podemos hablar de los hábitos más variopintos posibles. Desde viajar más a menudo hasta levantarse a las 5am cada día, pasando por llegar tarde cada noche porque asistes a eventos de networking. Este cambio de hábitos supone una reprogramación del tiempo que verás a tu familia, por lo que quizá no estés tanto tiempo disponible con ellos.

-Emprender es cambiar de prioridades: aunque quizá no tenga forma homínida, emprender es una experiencia muy parecida a la de tener un hijo. Son muchas las necesidades que requiere tu proyecto y, además, la mayoría de las responsabilidades recaen en ti. Será muy importante que todos estos cambios se los comuniques a tu familia, porque no todo el mundo puede llegar a entender que un negocio pueda llegar a ser más importante que una persona (aunque esta etapa sólo dure poco tiempo).

 

2# EMPRENDER Y RENUNCIAR A TU ENTORNO SOCIAL

Emprender no es renunciar por completo a tu vida social, pero sí que es verdad al principio te costará encontrar el mismo tiempo para ver a tu círculo de amigos con asiduidad. Estos son algunas de las renuncias que deberías contemplar:

-Emprender puede comportar una pérdida de espontaneidad: en este punto hay pan para todos. Hay personas que planifican sus eventos prácticamente 1 mes antes, mientras que otras apuran hasta el último minuto para quedar con alguien. Si eres de los que tienen amigos que encajan en la segunda opción, observarás que el proceso de emprender no siempre te permitirá quedar cuando tú quieras, y que además el número de imprevistos ascenderá de manera exponencial (ya no te cuento si tienes un equipo).

-Emprender te forzará a quedar con personas desconocidas: si realmente quieres fortalecer tu comunidad profesional y no quemar tu red de contactos más preciada, una de tus acciones prioritarias será programar encuentros con colaboradores y potenciales clientes. Esto es una parte principal en tu nuevo proyecto, y muy probablemente te obligará a reducir otros eventos en los que antes asistías. Eso no es bueno ni malo, pero tendrás que reordenar tus prioridades en lo que a tus relaciones de amistad se refiere.

-Emprender es encajar (y aceptar) las críticas más feroces: si bien es verdad que muchas críticas feroces de tu negocio vienen de la red, las que te resultarán más devastadoras serán las de círculo social más cercano. Tendrás que aceptar que no todo el mundo tolerará que te vaya bien, ni siquiera que te den su apoyo cuando la situación sea delicada. La reacción de cada persona es mundo, por lo que no te obsesiones en aquellas personas que no entienden el proyecto personal que estás construyendo.

 

3# EMPRENDER Y RENUNCIAR A BIENES MATERIALES

Aquí pueden suceder 2 cosas radicalmente distintas: o emprendes con mucho dinero, o emprendes con los ahorros justos para ir tirando. Sea cual sea tu opción para conseguir que tu negocio sea rentable, estas son las sugerencias que te proponemos por si tienes que renunciar a algunos de tus bienes materiales durante el emprendimiento:

-Emprender con libertad de movimientos: cuantas más hipotecas tengas, menos libertad tendrás para invertir en tu negocio. No es cuestión de que vendas todo el patrimonio que tengas, pero sí que pienses bien qué te supone mantenerlo y de qué otra forma podrías generar ingresos en vez de gastar dinero de forma recurrente.

-Emprender se suma a tus responsabilidades adquiridas: tantos si eres padre/madre o como si tienes una asociación sin ánimo de lucro que depende de ti, deberás interiorizar que eso te supondrá un plus añadido además de tu negocio. Repetimos, esto no es bueno ni malo, pero sí que supondrá un mayor dispendio energético y de tiempo, por lo que piénsate bien tu aventura emprendedora en el desarrollo personal antes de dar los primeros pasos.

-Emprender es una buena idea para abrazar el minimalismo: la idea es que no tires cosas por el mero de hecho de tirarlas, sino que elimines muchos objetos que no usas para poder enfocarte en tu proyecto. Si tienes un escritorio con muchas cosas esparcidas por encima, te costará mucho más centrarte en la pantalla de tu ordenador y te distraerás rápidamente. Emprender es un buen momento para reflexionar qué es lo que de verdad necesitas y qué es superfluo.

¡Ahora es tu turno! ¿A qué tienes/tuviste miedo cuando piensas/pensaste en emprender dentro del ámbito del desarrollo personal? ¿A qué cosas has tenido que renunciar una vez iniciado tu proyecto de negocio? Nos encantará que nos compartas tu experiencia, escríbenos más abajo en la sección de comentarios.

¡Un abrazo conciliador!

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