15 MOTIVOS por los cuales tu negocio todavía NO FUNCIONA

Si tú también te has descubierto pronunciando la frase “mi negocio no funciona”, habrás tenido las suficientes agallas para reconocer aquello que muchos emprendedores les da miedo confesar.

Ahora bien, no es momento de lamentaciones. Se te permite que tengas un período de reflexión, faltaría más, pero en este post hemos venido a aportarte posibles razones por las cuales tu negocio todavía no ha terminado de arrancar.

Aquí tienes un listado de 15 motivos por los cuales tu proyecto dentro del ámbito del desarrollo personal no funciona:

 

1# NO TE LO HAS CREÍDO EN NINGÚN MOMENTO

Como muy bien argumentaba Stephen Covey, “todo se crea 2 veces: primero en el plano mental y luego en el plano físico”. Hay proyectos que ya salen agrietados de serie, porque simplemente han sido una “pequeña prueba” para ver qué sucede.

Si no te crees de verdad que tu proyecto como psicólogo sistémico tiene muchas opciones de funcionar, lo más probable es que tus terapias las hagas a medias, sin el compromiso necesario que implica un servicio de estas características. Sólo está en tu mente el hecho de poder transformar un proyecto a medio gas a otro que sea el proyecto de tu vida.

 

2# TE HAS DEJADO INFOXICAR POR INTERNET

Leer mucho es una excelente puerta hacia al aprendizaje. Ahora bien, leer en exceso también tiene la facultad de dejarte paralizado debido a la saturación de contenido.

Es normal que al principio te pasees por multitud de blogs para desarrollar tu negocio, pero cuando consumes demasiado contenido terminas teniendo demasiadas opciones y te cuesta horrores avanzar hacia una dirección concreta.

Esto sucede por la famosa paradoja de la elección: cuantas más opciones tengas para elegir, más complicado te resultará tomar una decisión. Si solo tienes 2 opciones y una de ellas es “no hacer nada”, ¿qué opción elegirías?

Solución más práctica (y rápida): céntrate en los mejores blogs de tu sector y empieza hoy. Poco a poco ya tendrás tiempo (¡seguro!) de revisar más páginas interesantes.

 

3# TE ENFOCASTE EN LA TÁCTICA Y NO EN LA ESTRATEGIA

Como emprendedores tenemos unas ganas irrefrenables de hacer cosas: diseñar planes de negocio, hacer networking, construir una red de contactos en redes sociales, generar contenido que nos aporte ingresos, promocionar nuestro contenido…

¿Dónde queda la estrategia en todo esto? Si te centras sólo en la punta del iceberg, es muy probable que los cimientos se tambaleen a menudo. No se trata de vender de todo a todo el mundo, hay que perfilar bien qué es lo que estamos haciendo y con quién queremos comunicarnos (lee el siguiente punto para saber más).

 

4# TE OLVIDASTE DE TU CLIENTE IDEAL

Si empiezas tu negocio dentro del desarrollo personal tienes 2 opciones: ir al mercado generalista o ir a un nicho de mercado específico.

La primera puede conllevarte serias dificultades si no eres conocido y todavía más complicado será si no dispones de un producto/servicio de primer nivel. Un ejemplo para esta opción sería la siguiente: eres coach y te diriges a cualquier persona que desea hacer coaching contigo.

La segunda, que consiste en dirigirse a un nicho concreto, funciona mejor cuando todavía no te conoce el mercado o tu producto/servicio está algo verde. Si todavía no has tenido muchos clientes, es preferible que te centres en buscar a tu cliente ideal (lo más concreto posible).  

Pero, sobre todo, y lo más importante de todo, trata de dirigirte a alguien siempre que redactes tu web o cuando crees contenido. Ese “alguien” debe tener unas características, una forma de pensar, una historia personal… ¿a quién se parece tu cliente ideal?

 

5# NO TIENES UNA RED DE CONTACTOS

Ahora no quiero que pienses en la plataforma concreta (lista de suscriptores, Facebook, LinkedIn…), piensa simplemente en qué tipo de contactos tienes a tu alrededor que pueden ayudarte a expandir tu negocio. No me valen amigos cercanos y familiares, ya que sabes tan bien como yo que ellos no son tus futuros clientes.

Los contactos se pueden formar en multitud de sitios y de maneras muy distintas: tener un grupo de contactos afines en la universidad o máster que estés estudiando, ir a cursos de una temática y reclutar a las personas con las que profesionalmente puedas conectar, ir a eventos de networking y establecer una red de contactos segmentados…

¿Cuándo vas a esperar a construir tu propia comunidad? Si la gente lee tu contenido, pero eres incapaz de captar su atención más allá de unos segundos, es que hay algo que falla en tu estrategia. Construye cuanto antes una red de contactos duradera y de calidad.

 

6# HAS GENERADO UNA RED DE CONTACTOS VACÍA Y FALSA

Siguiendo con el punto anterior, son muchas las personas que crean redes de profesionales vacuas sólo para engrosar su número de seguidores. Hay personas que compran nuevos seguidores, otros incluyen a toda la familia, hay gente que “roba” las tarjetas de visita y añade los correos electrónicos a su lista de suscriptores sin permiso...

Sea cual sea la práctica que hayas podido utilizar, el número de seguidores o suscriptores no es para nada un indicador de éxito. Si tus seguidores no te compran tu producto/servicio, hay que volver a reconfigurar tu red de contactos. Más que nunca, la calidad de tus contactos será clave para la viabilidad de tu negocio.

 

7# TIENES RABIA ACUMULADA CONTRA EL ÉXITO DE LOS EMPRENDEDORES

Pasa a menudo que, cuando ves a otros emprendedores triunfar, la rabia se adueña de ti y te ciega tu versión más reconciliadora. Es normal que te compares con otras personas de tu sector, pero sentir rabia te ayudará poco o nada a focalizar los esfuerzos en tu área de influencia, es decir, en aquello que tú tienes posibilidad de cambiar.

Tal como ironiza Seth Godin, “puedes menospreciar todo lo que quieras la gravedad, incluso puedes pensar que es injusta para ti y para la humanidad. Pero eso no te ayudará a construir un avión”.

Aprende sin parar de los mejores, agradece la oportunidad que te han brindado de saber cómo lo hacen para construir sus negocios. Cambia esa rabia por inspiración y vivirás mucho más tranquilo dentro de la jungla del ecosistema emprendedor.

 

8# TU MODELO DE NEGOCIO ES A MEDIO/LARGO PLAZO

Es verdad que Internet te lo pone todo muy sencillo, pero también es una fuente incesante de ansiedad. Parece como si lo pudieras hacer todo en un fin de semana, cuando sabes perfectamente que los negocios necesitan su tiempo para madurar y prosperar.

Si estás generando una base de datos para poder vender tus cursos online sobre psicología cognitivo-conductual, es probable que necesites cierto tiempo hasta que tengas una lista de suscriptores sólida y segmentada para poder empezar. Si pretendías que en una semana todo estuviera listo, es que has bebido demasiadas veces del cáliz de la Santa Gratificación Inmediata.

 

9# ERES UN FARSANTE (CON CARIÑO)

Dicho en otras palabras, tus actos no se ajustan a lo que predicas. Ya sabes que las palabras por Internet se las llevan las cookies, por lo que si no eres consistente e íntegro con tus acciones, tus clientes potenciales no te van a creer (ni mucho menos a comprar).

Hemos visto muchos terapeutas que hablan de la importancia de saber aceptar a los demás, pero en cambio “no se aceptan a ellos mismos” porque su negocio no les funciona. Todo en esta vida es transitorio y existe para que aprendas, pero tu red de contactos agradecerá muchísimo que les muestres cómo lo haces tú en realidad y que no les cuentes milongas.

¡Sé integr@!

 

10# ESTÁS VENDIENDO ALGO QUE NO HAS EXPERIMENTADO EN TUS CARNES

Como muchas cosas en esta vida, es bueno empezar tu negocio por fases. Si intentas ayudar a resolver conflictos matrimoniales a billonarios sin haber tenido ninguna pareja, es muy probable que tu credibilidad quede en entredicho.

Tienes razón si me dices que vivirlo no es sinónimo de que algo funcione, pero como mínimo entenderás mejor que nadie a tu cliente en su parcela más íntima y emocional. No es siempre necesario que hayas vivido exactamente lo mismo que pretendas comunicar, pero sí es preferible que como mínimo te hayas empapado de experiencias similares para poder conectar emocionalmente con tu cliente potencial.

 

11# NO HAS DADO VALOR SUFICIENTE

Es verdad que la palabra “suficiente” es totalmente subjetiva y muchas veces indescifrable, pero tu comunidad necesita que le aportes valor antes de ganarte su confianza.

El valor lo puedes ofrecer de muchas maneras: artículos escritos, podcast, vídeos, webinars, plantillas descargables… El formato es bastante relativo, dependerá sobre todo de qué manera suele consumir información tu comunidad.

Está demostrado que un cliente necesita recibir entre 5 y 7 impactos informativos antes de tomar una decisión. Así que cuanto más contenido de valor generes, más probable resultará que tu cliente potencial compre tus productos/servicios.

 

12# ERES UN ROBOT

¿Cuántas veces has leído una página web sin ningún tipo de alma? Cuando en tu negocio no te muestras tal como eres y simplemente recurres a una relación puramente profesional, tu cliente percibe que se está comunicando con una empresa del pleistoceno.

Lo mismo pasa cuando escribes tus artículos ya que, si no explicas mínimamente tu experiencia personal y los haces más humanos, tus lectores lo verán como un contenido técnico y carente de emocionalidad.

Comparte tus propias vivencias, haz que las personas puedan escribirte para intercambiar opiniones, humaniza el contenido más técnico que tengas… Todos estos consejos pueden ayudarte a que tu cliente potencial no te vea como un robot estático y frío.

 

13# NO CONFÍAS EN LAS REDES SOCIALES

Si alguna vez has dicho que las redes sociales no sirven para nada, te diré que tienes toda la razón. Sólo sirven si sigues una estrategia bien definida, si no sólo son un escaparate profesional que cuesta mucho de mantener.

A nosotros también nos ha pasado algo parecido: hemos tenido la sensación de que las redes sociales sólo nos roban el tiempo. Después de formarnos y leer mucho sobre el tema hemos visto que, si tienes una estrategia clara y definida, puedes lograr unos resultados brutales.

Investiga cuál es la red social preferida de tu público y quédate sólo con esa. Si centras tus esfuerzos únicamente en una plataforma, te será mucho más fácil aportar un valor real y adaptado a tu red. De lo contrario estarás transitando en diferentes redes sociales con contenido mediocre o poco específico.

En nuestro caso particular optamos por LinkedIn, la red social profesional líder, y la verdad es que el retorno de la inversión ha sido espectacular. Tanto es así, que ahora enseñamos a emprendedores del desarrollo personal a generar una estrategia en LinkedIn para monetizar su presencia (vendiendo indirectamente productos/servicios) en esta fabulosa red social.

 

14# ESTÁS VENDIENDO A MEDIAS

Con el rollo de que estás empezando, tus servicios son confusos y no hay una clara llamada a la acción. Cuando lo que ofreces no se entiende bien o no hay una señal inequívoca de que tienes un negocio y vives de ello, algunas personas pueden pensar que estás compartiendo valor de forma altruista.

Cuando empieces ten un servicio claro, bien redactado y que sea la joya de la corona de tu proyecto. Es importante que conectes con los puntos de dolor de tu cliente y qué le expliques paso a paso cómo le puedes ayudar.

 

15# TU PROFESIÓN NO TIENE APELLIDOS

El perfil generalista está sobreexplotado: tenemos a multitud de psicólogos tratando todo tipo de patologías, cientos de coaches facilitando procesos de cambio personal, miles de terapeutas atendiendo y aportando soluciones a problemas personales tanto físicos como emocionales, a consultores en Recursos Humanos que resuelven todo tipo de problemas...

Y en tu caso, ¿qué apellidos tiene tu profesión?

Puedes ser psicólogo especialista en leucemia infantil, Life coach orientado a la nutrición vegana, terapeuta sistémico para familias monoparentales…

Por muy pequeño que creas que es tu nicho de mercado, piensa que siempre habrá personas que buscan un servicio muy concreto. Si lo haces así, lo mejor de todo es que tu valor se ajustará más a lo que te piden tus clientes y no les importará pagar lo que vale tu producto/servicio.

¡Ahora es tu turno! ¿Cuál de estos motivos crees que es el “origen” de que tu negocio no termine de funcionar? ¿Qué otros factores tendrías en consideración? Nos encantará recibir tu visión en el apartado de comentarios, te agradecemos de antemano tu participación : )

¡Un abrazo conciliador!

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