Elimina de raíz tus TAREAS PENDIENTES

AMOR PROFUNDO A PRIMERA VISTA

Zeigarnik y Ovsiankina lo tenían claro: esto de las tareas pendientes es sólo una ilusión mental.

Así de rotundas fueron, y es por eso por lo que automáticamente llamaron mi atención como emprendedor del desarrollo personal.

¿De verdad las tareas pendientes son solamente un pensamiento sin más? ¡No puede ser!

Mi atracción por estas dos científicas rusas me tomó totalmente por sorpresa.

Yo era de los que pensaba que la mente era el mejor sitio para almacenarlo todo, incluidas tareas, eventos, recordatorios y cualquier otro tipo de cosa por recordar.

¡Recordar cosas estimula la memoria! Murmuraba para mis adentros.   

Como buen emprendedor del desarrollo personal, lo apuntaba absolutamente todo en mi memoria, hasta que me di de bruces con la realidad más cruda: se me olvidaban las citas más importantes. Un caos absoluto

Lo que no sabía es que las tareas pendientes eran una de las mayores causas de ansiedad y frustración de muchos emprendedores, puesto que tu mente te va repitiendo a lo largo del día todo lo que tienes que hacer (y además a cualquier hora).

Y aquí es donde descubrí las maravillosas investigaciones neurocientíficas de Bluma Zeigarnik y Maria Ovsiankina. Estas dos psicólogas rusas me revelaron un mensaje que todavía sigue vigente hoy: baja un poco más el cursor para saber más (sus enseñanzas son oro).

“Si tuviera alguna inteligencia innata le recordaría a usted las cosas que tiene pendientes sólo cuando usted pudiera hacer algo al respecto”
— David Allen

MI PRIMER AMOR: LAS TAREAS PENDIENTES DE ZEIGARNIK

Mi relación con Zeigarnik fue auténtico amor intelectual a primera vista.

Hay pocas teorías que tengan la facilidad para dejarme noqueado, pero sin lugar a dudas esta científica rusa nacida a principios del siglo XX lo consiguió.

Su investigación descubrió lo siguiente:

Recuerdas más lo que tienes pendiente que lo que has terminado ya
— Bluma Zeigarnik

Lo que ahora mismo me parece una obviedad, en ese momento resultó ser un enorme descubrimiento personal. ¡Y vaya si lo fue!

Tuve el placer de aprender mucho trabajando de camarero hace 10 años (qué viejo me ha hecho escribir esta frase), y recuerdo bien que siempre me acordaba de las mesas que todavía no estaban servidas. Sólo me acordaba de las bebidas pendientes de los clientes.

En cambio, me hubiera costado muchísimo recordar qué es lo que había servido al resto de clientes. Como ya estaba hecho y no “reclamaban mi atención”, lo olvidabas por completo.

Aunque se trate de una investigación llevada a cabo en el año 1927, su contenido sigue más vivo que nunca: las tareas pendientes se recuerdan más que las tareas completadas.

La idea en si misma no supone ninguna excepción para un emprendedor del desarrollo personal. Seguro que ahora mismo estás acordándote de todo lo que tienes pendiente por hacer mientras preparas tu próxima sesión online con tu cliente.

Esto nos lleva a otra verdad incontestable: tenemos una memoria exageradamente limitada.

Memorizar todo lo que tenemos que hacer es el mejor boicot que le podemos hacer a la mejor función de nuestro cerebro: pensar.

Aunque creas que memorizar es algo inherente a nuestra condición humana, la verdad es que le hacemos un flaco favor a nuestro querido cerebro. Memorizar no estimula casi nada tu mente, pensar y reflexionar sí.

Para que las enseñanzas de Zeigarnik no queden en agua de borrajas, permíteme compartir contigo algunas recomendaciones para gestionar mejor tus tareas pendientes:

-Apunta todas tus tareas pendientes: si quieres dejar de consumir energía en cosas por hacer, apuntar tus tareas pendientes será tu mejor remedio. Yo lo probé y resultó ser el mejor remedio para la enfermedad de la dispersión, desde entonces todas las tareas pendientes tienen una ubicación que me permite dejar de pensar en ellas. No importa el soporte o el formato que uses, pero acuérdate siempre de tener el papel o el dispositivo electrónico contigo. Estar trabajando con un cliente y tener cosas pendientes a la vez es un auténtico engorro y no te permite enfocarte en tu actividad. 

-Vomita en un papel tu parloteo mental: cada vez que un “pensamiento bucle” te atrape por completo, vomita todo lo que sientas en un papel hasta que ya no tengas nada más que decir. Escribir relativiza tu mensaje y, lo mejor de todo, es que el papel no juzga lo que escribes. Es mi mejor herramienta terapéutica para ponerle un bozal a mi parloteo mental. Cuanto menos ruido tengas en tu interior, más fácil te resultará concentrarte en tu principal actividad como emprendedor del desarrollo personal. Si crees que lo de escribir no va contigo, también puedes grabarte a ti mismo hasta que repitas una y otra vez los mismos argumentos. 

-Ten un sistema centralizado: tener listas desperdigadas y post-its inconexos genera confusión y poca confiabilidad en tu sistema de productividad. Procura emplear una metodología productiva que te permita tenerlo todo controlado con un simple vistazo. Si apuntas las cosas y después eres incapaz de encontrarlas, dejarás de anotar tus tareas pendientes y las volverás a almacenar en tu cerebro (con todo lo que eso comporta).

-No dejas entrar más cosas de las que salen: si en tu sistema entran más cosas por hacer de las que terminas, es muy probable que acabes colapsado y sin energía para continuar. Equilibrar tus tareas no sólo es una cuestión de orden, también es un proceso revitalizante para deshacerte de una presión que muchas veces no existe (y que tú mismo has creado).

-Ten tu entorno en orden: no se trata de ser pulcro y organizado, sino de evitar que los objetos que tienes a tu alrededor te perturben y te generen pensamientos innecesarios. Los objetivos “hablan” y generan reacciones, por lo que procura tener a tu alrededor sólo aquello que te aporta concentración y evita que te disperses. Tu energía mental te lo agradecerá

-Céntrate en terminar y no tanto en empezar: nos encanta empezar cosas porque nos despierta nuestro lado más innovador e investigador, pero a veces olvidamos que sólo terminando las tareas que tenemos pendientes logramos una verdadera sensación de avance. Siempre que esté a tu alcance, intenta terminar tus proyectos actuales en vez de empezar múltiples aventuras.

“El peor de los obstáculos para tu productividad son las cosas pendientes que no tienen lugar. ¿Por qué nos gusta tanto maltratar a nuestra mente usándola como almacén?”

MI SEGUNDO AMOR: LAS “TAREAS INTERRUPTUS” de OVSIANKINA

Este último amor ha sido el más reciente.

Desconocía por completo de su existencia, pero su espectacular investigación me capturó con las seductoras garras de la curiosidad.

Maria Ovsiankina no destacó tanto en los medios públicos como Bluma Zeigarnik, quizá es por eso que su sabiduría tiene un atractivo especial.

Ovsiankina encontró una realidad muy común en la actualidad, pero no tan evidente a principios del siglo XX.

Su investigación descubrió lo siguiente:

Tenemos tendencia a retomar una acción interrumpida cuando ésta todavía no se ha conseguido
— Maria Ovsiankina

Y ahora viene lo mejor (o lo peor) de todo de su teoría.

Una tarea interrumpida crea pensamientos intrusivos, empujándonos de nuevo a retomar la tarea que no hemos terminado. Te resulta familiar, ¿verdad? ¡En mi caso mucho!

No hace falta decir que sus hallazgos son más que vigentes hoy en día.

De hecho, no sólo son vigentes, sino que además las interrupciones son más frecuentes que nunca. ¿Cómo le hubiera salido la investigación a Maria Ovsiankina si hubiera tenido un dispositivo móvil/celular?

Si quieres acallar los pensamientos intrusivos que te generan las tareas interrumpidas, te sugiero algunas indicaciones prácticas para reducir el efecto Ovsiankina:

-La multitarea reduce la calidad de tus resultados: picotear tareas entre horas puede ser agradable para el estómago, pero lo peor de todo viene al final del día cuando todos los platos están a medio terminar. La gran enfermedad del siglo XXI se llama “falta de foco”, y se traduce en resultados mediocres por tu incapacidad en concentrarte en lo más importante como emprendedor del desarrollo personal.

-Elabora una lista de interrupciones habituales: quejarse porque te interrumpen cada dos por tres está muy bien, pero tener enfrente el número total de interrupciones y su motivo te ofrece un plan de acción incomparable. En mi caso lo hice y quedé sorprendido de la gran cantidad de pequeñeces que torpedeaban mis horas de máxima concentración. ¡Pruébalo y escríbeme en el apartado de comentarios!

-Bloquea tu hora búnker diaria: si es más de una hora todavía mejor, pero con sólo una hora sin conexión (WIFI fuera y sin teléfono) notarás un avance descomunal. Esa hora valdrá casi como 3 o 4 con interrupciones. Tienes que probarlo para creerme, personalmente ya la tengo incorporada a diario y sólo te puedo contar maravillas de sus resultados.

-Deja de trabajar si no rindes: aquí es donde radica una de las grandes ventajas de ser emprendedor, aunque por supuesto no tenemos que usarla de forma abusiva. Hay momentos en que simplemente no estás y en los que te fuerzas a estar concentrado. Pero no, no hay forma humana de rendir. Es normal, nos pasa a todos. En mi caso suelo desconectar durante un rato, salgo a dar una vuelta y regreso. Así, sin más. Cuando vuelves estás mucho más fresco.

-Apunta lo que estás haciendo cuando te interrumpen: ya sea por una llamada o porque un compañero emprendedor de tu coworking quiere visitarte, acuérdate de anotar lo que estabas haciendo antes de atender la interrupción. Te será mucho más fácil recordar lo que estabas haciendo después, ya que si no seguramente vagarás por el espacio sideral hasta que des de nuevo con la tecla correcta.

-Haz tareas pequeñas que no superen los 90 minutos: una gran fuente de interrupciones son las tareas elefante, ya que como no sabemos por dónde empezar, tendimos a posponerlas hasta el infinito. Además, el miedo a las grandes cosas te bloquea. Las tareas pequeñas son amigas de la concentración, mientras que las tareas enormes son íntimas de la dispersión.

A mí me parecen especialmente reveladoras sus investigaciones, y es por este motivo que trato de que trabajo para que la Neuroproductividad incluya fórmulas para solucionar este tipo de bloqueos mentales para que consigamos nuestros objetivos. Entrenar a nuestro cerebro es clave para poder lograr cualquier meta que nos propongamos.

¡Ahora es tu turno! ¿Qué opinas de las investigaciones de Zeigarnik y Ovsiankina? ¿Crees que sus enseñanzas te influyen en tu día a día? ¿Cómo gestionas las tareas pendientes para no tener que trabajar el fin de semana? Nos encantará que nos compartas tu experiencia, escríbenos más abajo en la sección de comentarios.

¡Un abrazo conciliador!

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