El BLOQUEO Nº1 como EMPRENDEDOR del desarrollo personal

Te apasiona el desarrollo personal pero todavía no te has atrevido a dar el paso de emprender tu propio negocio.

Lo llevas pensando desde hace tiempo, pero no encuentras la manera.

Sabes que sólo son excusas, aunque a pesar de todo sigues aferrándote a ellas.

Lo primero que te diremos es que estás en todo tu derecho de tener dudas.

Faltaría más, es una situación perfectamente normal.

Hasta aquí todo bien, todo correcto.

Ahora viene cuando te decimos lo siguiente (seguro que ya lo habrás escuchado en otros sitios):

“Ya es hora de que apartes tus excusas y vayas directo hacia a tu meta, ni se te ocurra quedarte paralizado. Si no logras tus sueños, pronto te arrepentirás”.

Qué bien queda soltar esta frase, ¿verdad?

Si esperabas un grito ensordecedor que trate de persuadirte a que empieces hoy mismo como emprendedor del desarrollo personal, verás que en este artículo lo enfocamos de una manera distinta.

TU BARRERA PRINCIPAL COMO EMPRENDEDOR

Los emprendedores del desarrollo personal tenemos muchas cosas buenas:

-Somos profesionales de la escucha empática, por lo que nos resultará más sencillo comprender las necesidades de nuestros clientes.

-Tenemos facilidad para comunicarnos emocionalmente con otras personas, por lo que nos ayudará a entender mejor en qué estado emocional se encuentra la otra persona.

-Sabemos realizar las preguntas correctas para generar confianza, por lo que tendremos más posibilidades de que nuestros clientes potenciales se nos abran y compartan sus inquietudes.

Eso sí, todas estas buenas cualidades pueden resultar poco efectivas si nos cuesta promocionar nuestro producto/servicio.

Uno de los principales bloqueos en el sector del desarrollo personal es el miedo a vender.

Te ponemos un ejemplo que quizás te resulte familiar:

“Eres coach y has estado trabajando muchos meses en crear un servicio muy completo para ayudar a tus clientes a desbloquear sus creencias limitantes. Ahora que quieres promocionarlo, tienes muchas dudas sobre cómo empezar a hacerlo. No quieres hacer mucho ruido por las redes sociales, crees que es algo que está muy visto y que sólo le genera incomodidad a tu red de contactos.

Tampoco te apetece ir a los eventos de networking, puesto que piensas que allí mucha gente sólo quiere endosar sus productos/servicios y tú no quieres hacer lo mismo. Al final esperas que alguien se acerque a tu servicio, puesto que crees que es la mejor manera de no molestar a nadie y de preservar la humanidad que caracteriza tu trabajo como coach”.

Repetimos nuestro mensaje inicial: es perfectamente normal que no sepas muy bien cuál es la estrategia más apropiada para vender tu servicio.

La clave está en pensar qué significa vender para ti. Así de claro.

Si lo sigues viendo como una molestia para los demás, lo intentarás evitar a toda costa.

Nadie quiere hacer cosas que van en contra de su propia naturaleza, y vender no podría ser una excepción.

No hay nada peor que “vender porque toca hacerlo”, ya que muy probablemente tus clientes se percatarán de ello.

Te proponemos una visión distinta de la venta. Una dimensión más agradable, para que no sufras cada vez que pienses en vender tus productos/servicios.

Tómate la venta como una extensión de lo que haces, como una forma de comunicar aquello que te apasiona y que te hace sentir orgulloso.

Con el objetivo de que te “reconcilies con la venta”, nos gustaría darte 3 recomendaciones prácticas para que percibas el acto de vender desde una perspectiva distinta:

  • No vendas aquello en lo que no creas: una de las razones más poderosas por las cuales la venta ha sido más descalificada, es por la gran cantidad de personas que se han empeñado en vender productos/servicios que no tenían ningún valor para ellas mismas.

Cuando la venta se convierte en tu único recurso para sobrevivir (independientemente de lo que estés vendiendo), el hecho de conseguirla se volverá en tu contra en forma de ansiedad y/o frustración. Si por lo contrario crees en lo que vendes, sabes que, aunque no hayas conseguido una venta en particular, tarde o temprano se volverá a producir una oportunidad parecida. Estarás en paz contigo mismo.

  • La venta es una excelente manera de auto-conocerse: vender es comunicarse, por lo que cuando promocionas tu producto/servicio, tú mismo estás comprendiendo mejor a lo que te dedicas.

Pon atención cuando vendes, en si se entiende bien el beneficio que se obtiene con tu producto/servicio. La conversación con tu cliente será una excelente oportunidad para ajustar tu mensaje en una próxima ocasión. También te servirá para observar la emoción que generas a otras personas, y cómo eso te hace sentir a ti. En definitiva, vender te permite tener una visión integral sobre cómo te sientes con tu producto/servicio y hasta qué punto estás creyendo en aquello que estás vendiendo.

  • Vende algo que merezca la pena comprar: tú tienes que ser tu principal cliente, esta será la mejor prueba de que delante de ti tienes un producto/servicio que tiene un valor especial. Si tu producto/servicio no mejora sustancialmente la vida de tu cliente, es que quizá necesita todavía un tiempo de incubación.

Te vas a sentir muy incómodo vendiendo algo mediocre, por ese motivo es tan importante que te emocione lo que vendes. De lo contrario tu nivel de persuasión bajará muchos enteros.

¡Ahora es turno! ¿Te resulta fácil o difícil vender? ¿Qué es lo que más te cuesta a la hora de vender tu producto/servicio? ¿Qué tipo de productos/servicios sueles vender? Nos encantará conocer tu opinión más abajo en la sección de comentarios. Te agradecemos por anticipado tu participación.

¡Un abrazo conciliador!

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