¿Cómo administrar tu ENERGÍA para alcanzar tus OBJETIVOS?

Hace casi dos años, Miquel Nadal y yo nos dimos cuenta de que una de nuestras pasiones y dedicación profesional, la Productividad Personal, necesitaba una revisión importante.

Para nosotros, la Productividad Personal es una metodología o un sistema que integra una serie de hábitos, que nos van a permitir conseguir nuestros objetivos profesionales y personales de una forma sostenible en el tiempo.
 
Cabe añadir, que para conseguir esa ansiada sostenibilidad también debemos cuidar muy bien nuestro cuerpo, mente y emociones.

En cuanto a las metodologías de Productividad Personal, se ha evolucionado mucho y hoy en día existen algunas muy completas y más adaptadas a la realidad actual como Getting Things Done (GTD) y algunas otras variantes interesantes.

Creo que una de las grandes aportaciones que Getting Things Done ha hecho al mundo de la Productividad Personal es tener en cuenta la energía física y/o mental de que disponemos, a la hora de decidir qué tarea tenemos que hacer en cada momento.

A partir de esta última idea y de nuestra definición de Productividad Personal, Miquel y yo empezamos a entender que si queríamos gozar de un equilibrio saludable en nuestro cuerpo, mente y emociones para conseguir nuestros objetivos, la clave estaba en una administración muy cuidadosa de nuestra energía física y mental.

Como Miquel es Psicólogo y yo me formé en Inteligencia Emocional, ambos sabíamos que existían unas ciencias que podían darnos muchas pistas interesantes en cuanto a la gestión óptima de nuestra energía mental. Éstas eran las Neurociencias o ciencias que estudian el cerebro, y en concreto la Neurobiología y la Neuropsicología.

El campo de las Neurociencias está progresando muchísimo gracias a los avances tecnológicos que nos permiten obtener información más fiable acerca del funcionamiento de nuestro cerebro.

Al final la idea es integrar a nuestro día a día, la aplicación práctica del conocimiento que las Neurociencias nos aportan y así alcanzar nuestro objetivos de una forma más saludable y agradable.

Por eso nos pusimos manos a la obra y empezamos a revisar los últimos descubrimientos neurocientíficos para aprender a gestionar mejor nuestra energía mental y también nuestra atención.

Y así nació este concepto al que nosotros llamamos NEUROPRODUCTIVIDAD.

Acuñamos el concepto Neuroproductividad gracias a tropezar una y otra vez con la misma piedra: las clásicas técnicas de productividad personal por si solas no funcionan en el contexto actual y eso genera mucha frustración en las personas.
 
La Neuroproductividad son un conjunto de nuevos hábitos y nuevas formas de organizar y distribuir tus tareas (profesionales y personales), basados en la aplicación práctica de los últimos descubrimientos neurocientíficos acerca del funcionamiento óptimo del cerebro
 
Lo que pretendemos es enseñar a las personas a gestionar mejor sus recursos (energía y atención), hecho que les permitirá ser más productivos, alcanzar sus objetivos y también a aprender a conciliar la vida laboral y personal.

La idea es que estos hábitos se puedan integrar en una metodología o sistema que facilite su aplicación. De hecho, esto es lo que enseñamos a nuestros clientes para avanzar más rápido en este proceso de cambio.

Ahora me gustaría explicarte por qué administrar bien la energía que tenemos es determinante para alcanzar tus objetivos.

Cabe aclarar que cuando hago mención a la energía, me refiero al nivel de actividad de la que me siento capaz y quiero ejecutar, donde energía alta significaría que me siento muy activo y con ganas de hacer de todo y energía baja que me siento muy cansado y sin ganas de hacer nada.

Para explicar esto voy a cuantificar la energía en quilocalorías (kcal).

IMPORTANTE: Los valores numéricos y proporciones del consumo de energía de los distintos procesos cerebrales que explico a continuación, no son exactos, solo los utilizo pedagógicamente para simplificar la explicación y facilitar la comprensión.

CONSUMO ENERGÉTICO DE HACER UNA TAREA SENCILLA O QUE ME GUSTA

1.- Cuando tomo una decisión sencilla mi cerebro consume energía. Pongamos que consumo 2 kcal de media por decisión sencilla tomada.

2.- Pongamos que por el hecho de ejecutar una tarea fácil o que me gusta consumo 2 kcal más.

3.- Esto significa, que para completar una tarea fácil o que me gusta, consumo como mínimo 4 kcal, 2 para tomar la decisión de que la voy a hacer y 2 para hacerla.

¿Te puedes hacer una idea de cuántas decisiones tomamos al día?
  • Qué camiseta, pantalones, ropa interior y zapatos me pondré hoy
  • Qué voy a desayunar, almorzar, merendar o cenar hoy, dónde, cuándo y con quién
  • A qué evento iré hoy, cuándo, dónde y con quién
  • Qué medio de transporte voy a usar para ir a un evento, a qué hora lo voy a tomar, qué música voy a escuchar durante el trayecto
  • Qué correos voy a contestar hoy, qué mensajes de WhatsApp, qué mensajes en mis bandejas de entrada de las redes sociales, cuándo voy a hacerlo
  • Qué tareas voy a hacer hoy en el trabajo, qué tareas voy a hacer en casa
  • Qué actividad para disfrutar de mi ocio voy a realizar hoy, con quién, qué material necesito para llevarla a cabo...
¿Entiendes ahora porque si queremos ser más productivos y alcanzar nuestros objetivos, debemos tratar de reducir el número de decisiones que tomamos al día, dada la cantidad de energía que nos quitan?

Si tenemos que tomar muchas decisiones durante el día, luego no nos van a quedar fuerzas para ejecutar las tareas que queremos hacer.

Bien, pero ¿cómo reducir el número de decisiones que tomamos? 

a.- Trata de establecer sistemas sencillos para no tener que pensar a diario qué ropa tienes que ponerte o qué tienes que comer en cada momento. Por ejemplo, haz un planning semanal el domingo, y decide qué ropa te vas a poner en cada jornada y qué vas a comer en cada comida del día.

b.- El día anterior, decide qué 1 o 2 tareas complejas e importantes de cara a conseguir tus objetivos, harás el día siguiente y hazlas cuando te sientas con más energía (a primera hora si eres matutino, a media mañana o media tarde si eres vespetino).

c.- Escribe en un papel grupos de 4 o 5 tareas para hacer de forma consecutiva. Así, cuando acabas la primera tarea ya no consumes energía en decidir qué tarea viene a continuación y te pones con las siguientes de forma más eficiente.

d.- Usa checklists o listas de comprobación para no tener que pensar qué tienes que llevar en tu maleta cada vez que te vas de viaje, o en tu mochila cada vez que vas al gimnasio.

CONSUMO ENERGÉTICO DE HACER UNA TAREA COMPLEJA O QUE NO ME GUSTA

1.- Tomar la decisión de hacer una tarea compleja o que no me gusta, me va a consumir más energía que tomar la decisión de hacer una tarea fácil o que me gusta. Pongamos que 4 kcal frente a 2 kcal.

2.- Pongamos que en el hecho de ejecutar la tarea compleja o que no me gusta consumo 8 kcal.

3.- Esto quiere decir, que para completar una tarea compleja o que no me gusta, consumo como mínimo 12 kcal, 4 para tomar la decisión de que la voy a hacer y 8 para hacerla.

4.- Por lo tanto, completar una tarea compleja o que no me gusta, me va a consumir bastante más energía que completar una tarea fácil o que me gusta. Siguiendo el ejemplo, serían 12 kcal frente a 4 kcal.

¿Entiendes ahora por qué es tan importante aprovechar los momentos de alta energía que tenemos durante el día para hacer las tareas complejas o que no nos gustan?
 
¿Ves por qué hay que empezar haciendo las tareas complejas y difíciles, en lugar de comenzar haciendo muchas tareas sencillas para tener sensación de avance?
 
Si no, podemos llegar al momento de tener que hacer la tarea compleja con baja energía (por ejemplo después de comer o después de cenar) y acabar posponiéndola para el día siguiente.
 
¿Ves ahora cómo podemos ser mucho más productivos si escogemos qué tareas hacer en cada momento, valorando nuestra energía disponible en función de la energía requerida por cada acción?

Conceptos como los que acabo de explicar, son los que la Neuroproductividad tiene en cuenta para ayudarnos a vivir de una forma mucho más sosegada y satisfactoria.

¡Ahora es tu turno! ¿Sueles hacer antes las tareas complejas o las sencillas? ¿Qué estrategia usas para tener que tomar menos decisiones al día? ¿Qué haces tú para administrar mejor tu energía durante la jornada? Nos encantará que nos compartas tu experiencia, escríbenos más abajo en la sección de comentarios.

¡Un abrazo conciliador!

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