Este ERROR casi acaba con mi carrera en el Desarrollo Personal

ESTÁS VENDIENDO CADA DÍA Y TÚ SIN DARTE CUENTA

Una de las grandes fobias iniciales que tuve al emprender fue la VENTA.

De hecho, se convirtió en mi bloqueo número 1 como emprendedor del Desarrollo Personal.

No sólo era un tema tabú para mí, sino que además mi cara dejaba de brillar cada vez que tenía que vender. Era la última acción que quería hacer siempre, por lo que me entretenía con cualquier otra cosa con tal de no vender.

Rechazo total. 

Sostuve una creencia errónea que tardó bastante en disiparse:

"Vender es endosar"

Para que veas la fragilidad de esta idea, me gustaría poner un ejemplo que seguramente habrás experimentado en alguna red social:

Resulta que eres un asiduo a LinkedIn y sueles publicar bastante. En una de tus publicaciones y de forma inesperada, recibes un comentario agresivo que discrepa totalmente con lo que has escrito. Hay que decir que, como mínimo, esta persona te lo dice de buenas maneras, por lo que accedes a contestarle para argumentar tu posición.

Fíjate que en ese preciso momento ya estás vendiendo, puesto que le estás comunicando a la otra persona las razones que te movieron a escribir tu artículo. Proyectas, argumentas e incluso negocias con la persona que te ha escrito, ya que tratas de exponerle tus ideas (¡o incluso te atreves a convencerle!).

MORALEJA de este ejemplo tan ilustrativo: estás vendiendo a todas horas.

No sé si lo hiciste forma consciente o inconsciente, pero automáticamente ya estabas vendiendo las razones por las cuales decidiste escribir tu artículo.

La venta es comunicación, es una forma de expandir tu mensaje a tu entorno.

Ahora parece que lo tenga muy claro, pero debo confesarte que no siempre fue así.

Y aquí empezó la fuente de muchos problemas en mi empresa.

Sin ventas no hay paraíso y, lo peor de todo, es que no queda suficiente líquido para pagar las facturas de tus sueños.

"Vender es la mejor manera de comunicarle al mundo que te apasiona lo que haces"

 

EL DESARROLLO PERSONAL TAMBIÉN VENDE

Está claro que todos los sectores profesionales tienen sus particularidades.

El desarrollo personal no podría ser menos, y en el ámbito de la venta tiene algunos elementos que me gustaría destacar.

En mi caso, como psicólogo de formación, he sentido que la venta era un acto de descortesía hacia la gente, como si lo único que pretendiera conseguir es “manipular” a alguien.

Supongo que tanto estudiar la personalidad tiene mucho que decir en la irrupción de estas ideas locas e irracionales, aunque por otro lado son sumamente habituales en el mundo del desarrollo personal.

Me gustaría mostrarte un ejemplo para que lo vieras más claro todavía:

Estás dialogando con otro compañero psicólogo sobre cuál es la terapia más efectiva para reducir el estrés. Mientras tu enfatizas que tu técnica humanista es mejor que la que propone tu compañero, la otra persona te argumenta que él no lo termina de ver.

Después de explicarle varios ejemplos sobre cómo usas esa técnica para apaciguar el estrés, tu compañero asiente y termina por darte la razón. No sabemos si el motivo es porque realmente se ha dado por convencido o porque no quiere discutir más contigo, pero la idea final es que la has “vendido” tu técnica humanista.

Es verdad que en este ejemplo no existe una transacción económica, pero sí que hay un intercambio de opiniones y visiones (esto es una venta también). Al final la venta profesional no es un proceso tan distinto, lo único que cambia es la moneda de cambio (se ofrece dinero a cambio de un producto/servicio).

Lo mismo podría ocurrirte si eres consultor de Recursos Humanos y tienes que hablar con tu cliente (empresa) para argumentarle la importancia de tener bien definida la evaluación del desempeño en su departamento:

Si tu cliente no termina de entender qué beneficios le proporciona tener una evaluación del desempeño bien definida, es muy probable que trate de rebatir tu oferta para desacreditar lo que haces. En cambio, como consultor, le explicarás la importancia que tiene y los resultados que podría lograr si usa ese tipo de evaluación.

Otra vez lo volviste a hacer, volviste a vender. Y así una y otra vez, todos los días. 

 

LAS RAREZAS (Y LA GRAN PARADOJA) DEL DESARROLLO PERSONAL

Ahora viene lo que más me gusta de la venta en el ámbito del desarrollo personal, sobre todo si eres coach, consultor y/o formador/capacitador. 

Si vender ya es una actividad que habitualmente nos cuesta, en realidad lo más difícil es destruir todas las creencias que acorazan la aventura de la venta.

Los profesionales del desarrollo personal tenemos un enorme vínculo con mantener la humanidad a toda costa, y creemos que la venta destruye la cordialidad entre los seres humanos.

Este fue precisamente mi caso, y mi opinión queda reflejada en la siguiente experiencia personal:

He ido a muchos eventos a conocer personas pero, a la hora de la verdad, era incapaz de ofrecer una llamada a la acción que “incitara” a que me compraran mi servicio. No quería molestar a nadie con una incómoda venta, por lo que evitaba a toda costa pronunciar la palabra dinero y todavía menos el verbo comprar.

Esta negativa me acompañaba a todos los sitios donde se tenía que producir la venta, incluso en momentos en los que me pedían mi servicio. Esa sensación de no conseguir los resultados económicos que necesitaba no llegaba, y con ello también aumentaba mi incomodidad y mi nerviosismo. Esto se traducía en una conducta más irascible y en un aumento de la ansiedad.

Este bucle de pensamientos se retroalimentaba a diario. Sin parar.

La perversión de estas creencias me producía una gran montaña rusa emocional, ya que por un lado no quería deshumanizar mi profesión vendiendo mis servicios, pero por otro lado quería conseguir mis primeros ingresos para conseguir vivir de mi pasión. Siempre pensando en el miedo a perder, en vez de aprender a convivir con el miedo.

Ya ves que muchas de las creencias de la venta te producen desajustes emocionales. Como crees que realmente no deberías estar vendiendo, cuando lo haces no estás al 100% y tu capacidad de convicción está bajo mínimos.

La solución no tiene que ver con cambiar todas tus creencias sobre la venta por completo, sino reducir la rigidez de tus ideales viperinos que te impiden estar en paz contigo mismo. Si sigues creyendo que vendiendo eres un discípulo de Satanás, intenta cambiar tu perspectiva hacia una creencia más flexible y abierta.

Si quieres saber más sobre cómo vender como emprendedor en el sector del desarrollo personal y eliminar estas creencias que te bloquean, te invito a que le eches un vistazo a mi nuevo libro "Cómo emprender en el desarrollo personal".

¡Ahora es tu turno! ¿Cuál es tu visión de la venta en el ámbito del Desarrollo Personal? ¿Qué técnicas has empleado para gestionar el miedo (o el rechazo) que te genera la venta? ¿En tu caso te sueles sentir cómodo a la hora de vender? Nos encantará que nos compartas tu experiencia, escríbenos más abajo en la sección de comentarios.

¡Un abrazo conciliador!

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