2 GRANDES FALLOS que he cometido como EMPRENDEDOR del DESARROLLO PERSONAL

Cuando miro para atrás en mi trayectoria laboral como emprendedor del desarrollo personal y profesional, me invade una sensación de aprendizaje constante a lo largo de estos 5 años.

Sin embargo, soy muy consciente de que el aprendizaje es algo muy individual y subjetivo. De hecho, pese al título de este artículo, creo que no existen los fallos o errores como algo “absoluto”. Tampoco los aciertos.

Observa como el concepto <<error>>, supone que hay una forma “mejor” de hacer las cosas, pero ese “mejor” es subjetivo, es una opinión, no una verdad absoluta.

Una opinión que a veces es mayoritaria y se forma un consenso o acuerdo tan grande entre la gente que ya ni se cuestiona. Es algo así como una idea generalizada de “como deberían hacerse las cosas”.

O bien una opinión que al ser “tuya” se convierte en una verdad inquebrantable para ti y estás dispuesto a defenderla a capa y a espada por el simple hecho de que la sientes como “tuya”.

Así que no te creas nada de lo que leas en este artículo, pues se basa en mis creencias personales de lo que creo que fue un fallo, en el momento de escribir este texto. 😉

Por eso, la utilidad de estas palabras que comparto contigo está en que tal vez descubras nuevas maneras de ver las cosas acerca del mundo de la emprendeduría en el desarrollo personal y profesional, a través de mi propia perspectiva. No hay más.

Llegados a este punto puede que te preguntes… pero entonces, ¿qué es el aprendizaje si no hay fallos ni aciertos?

Es un cambio de creencias constante. Creo que la vida va de eso. Te pone situaciones delante para que “abras” tu mapa de creencias y abraces nuevas posibilidades.

Por eso, cuando tenemos creencias que admiten menos posibilidades sobre cómo deben ser las cosas, la vida nos pone situaciones que nos hagan ver esta ceguera mental. Y como muchas veces no lo vemos, esas situaciones se repiten una y otra vez.

Por ejemplo, con el tema de la pareja. ¿Cuántas personas tienen siempre el mismo tipo de relaciones destructivas porque no se aman o respetan a sí mismas? Hasta que no aprendan a quererse de verdad, “necesitaran esa relación destructiva o tóxica” que les señale esa necesidad.

Y pasa lo mismo con las amistades o el trabajo.

Esta argumentación la podrás encontrar más desarrollada en nuestro libro “Cómo emprender en el desarrollo personal”.

Vamos ya con los que considero 2 grandes “fallos” que he cometido en mi aventura emprendedora.

1.- Obsesionarme con la mejora personal y plantearme demasiados objetivos a la vez

Muchas personas, entre las que me incluyo, cuando descubren el mundo del desarrollo personal sienten la necesidad imperiosa de mejorar su vida a todos los niveles. Se vuelve como una obsesión enfermiza.

Has oído que tienes que fijarte unos objetivos porque si no, parece que te conviertes en una alma perdida que vaga por el limbo del sinsentido. Y claro, si encima has decidido dedicarte al desarrollo personal, ¡debes dar ejemplo a tus clientes!

Así que ya me veis en mis inicios, haciendo una lista interminable de objetivos laborales y personales. Recuerdo que me salieron 42 y que además me propuse alcanzarlos en 1 año. ¡Sí, quería cumplirlos todos! Al terminar el año creo que completé unos 10.

¡Qué decepción! Incluso llegué a dudar de mi capacidad de ayudar a las personas a ser productivas. ¿Cómo podré ayudar a mis clientes a cumplir sus objetivos si no puedo completar los míos? ¡Soy un farsante!

Con el tiempo y la experiencia entendí que el problema no era que no tuviese la fuerza de voluntad o conocimientos para cumplir esos 42 objetivos. El problema era que eran demasiados. Mi cerebro había sido demasiado optimista a la hora de fijarlos.

Por otro lado, un año era demasiado tiempo arrastrando la pesada carga de tantos objetivos. Funcionamos mucho mejor con periodos de tiempo más cortos.

He comprobado que tres meses como periodo máximo para la fijación de objetivos me funciona muy bien. Pero recuerda, no me creas, compruébalo por ti mismo.

En este artículo te explico cómo simplificar tus objetivos, proyectos y tareas, por si quieres profundizar sobre el tema.

Por lo tanto, mi consejo es que si eres coach, formador o capacitador y/o consultor en habilidades directivas, no te obsesiones con tu mejora personal.

Ponte objetivos sí, pero pocos y a corto plazo. Sentirás menos ansiedad y una persona serena que se acepta a sí misma tal y como es ahora mismo, suele ayudar mucho mejor a sus clientes.

2.- Exigirme un nivel de perfeccionismo muy alto en todo lo que hago

La historia se repite. Volvemos al maravilloso mundo de la subjetividad.

¿Qué significa <<perfecto>>? Que no hay fallos o dicho de otro modo, que el resultado es exactamente el que “debería” ser.

Pero eso es solo una opinión y como ya he explicado al inicio de esta publicación, los “fallos” como algo absoluto no existen, son un juicio fruto de la subjetividad personal por mucho que haya consensos de muchas personas que coincidan acerca de lo que está bien y lo que no.

El problema que tiene el perfeccionismo es que bloquea tus acciones, proyectos y objetivos. Y eso te lleva a retrasar indefinidamente gran parte de las cosas que quieres hacer. Te conviertes en un ejecutor lento.

Como explicaba en el punto anterior, el emprendedor del desarrollo personal suele tener esa idea de “mejora constante” que no solo se aplica a él mismo, sino que también aplica a todo lo que hace.

Vamos con un ejemplo.

Imagínate que decides escribir una publicación de 2.000 palabras sobre cómo aplicar la inteligencia emocional dentro del entorno industrial. Podrías hacerlo en 2 o 3 horas. Pero no te acabas de sentir a gusto hasta que consideras que incluyes todo lo que tienes que decir y de la forma en la que tú crees que lo deberías decir. Y claro, dándole vueltas al texto lo has ido alargando hasta 1 semana más tarde.

Por fin parece que has terminado la publicación, pero antes de publicarla le pides a un conocido que le eche un vistazo. Tarda una semana en hacer la revisión y como lógicamente no tiene exactamente el mismo criterio de que tú sobre “cómo deberían hacerse las cosas” encuentra “fallos”.

Aceptas corregirlos. Pero antes de publicar, mejor contar con una segunda opinión. Como era de esperar, esta otra persona encuentra “fallos”. Pero ojo, que uno de los “fallos” coincide con una de las “correcciones” del anterior revisor. Y encima ha pasado otra semana más. ¡Qué locura!

Tras la segunda corrección vuelves a leer el texto con intención de darlo por terminado. Pero tras 3 semanas desde el primer borrador, tu mismo encuentras otros “fallos”, porque no te habías dado cuenta o porque tu manera de hacer las cosas “bien”, ha cambiado ligeramente en este tiempo. Eso retrasa la publicación una semana más.

Una auténtica barbaridad cuya consecuencia es que has tardado 1 mes en crear y publicar un artículo.

¿Qué va a pasarte cuando tengas entre manos un proyecto más grande cómo construir y/o diseñar tu web/blog?

¿Y con tu primer Lead Magnet (publicación que sirve para atraer clientes potenciales a tu lista de suscriptores)?

¿Y con tu primer ebook?

¿Y con tu primer curso online?

Todo va a ser lentísimo. Y así lo hemos vivido Miquel Nadal y yo, hasta que hemos dicho basta.

Que todo lo que hacemos no es perfecto, lo sabemos. Nunca lo será porque se trata de algo subjetivo, siempre habrá quien lo haría de forma distinta y es totalmente lógico que así sea.

Nos hemos dado cuenta de que lo importante es que los proyectos salgan a la luz de forma más o menos aceptable. Lo que se conoce como el Mínimo Producto Viable.

Al fin y al cabo, con el feedback que iremos recibiendo ya lo iremos mejorando.

Para terminar, quiero hablarte de dos ejemplos nuestros muy concretos.

El primero es que hemos postergado más de 1 año el hecho de tener nuestro propio blog. ¿Y al final que hemos hecho?

Pues hemos escogido la plantilla más simple que encontramos. Y estamos encantados.

¿Que no es muy bonita? De acuerdo. ¿Que es demasiado simple? Vale. ¿Qué hay otras plataformas “mejores”? Muy bien, pero ya llevamos 28 publicaciones en algo más de 8 meses.

Si no todavía estaríamos buscando el diseño perfecto para nuestro blog.

Y esas 28 publicaciones permiten aportar valor a nuestra audiencia que es lo que queremos por encima de todo.

Si no aportas valor, no puedes ser percibido como valioso y si no eres percibido así, nadie te va a comprar. Si no te compran, no hay negocio y sin negocio no puedes vivir de tu pasión.

Entonces, ¿vas a dejar que tu perfeccionismo liquide tu sueño de vivir de tu pasión?

El segundo ejemplo que te pongo es la publicación de nuestro primer ebook conjunto, otro proyecto que hemos postergado durante más de 1 año pero que por fin ha visto la luz.

En estos artículos te explicamos en detalle cómo escogimos la temática de nuestro libro y cómo lo hicimos para vencer la procrastinación y escribir el libro en poco tiempo.

La verdad es que estamos muy satisfechos con el resultado y con el aprendizaje que ha conllevado este proceso creativo.

Por cierto, encontrarás toda la información sobre el libro pulsando en la siguiente imagen.

¡Ahora es tu turno! ¿Qué “fallos” consideras que has cometido en tu experiencia como emprendedor del desarrollo personal? ¿Qué has aprendido? Nos encantará que nos compartas tu experiencia en la sección de comentarios.

¡Un abrazo conciliador!

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