Cómo ser PRODUCTIVO en el CAOS más absoluto

TU SALUD EMPRENDEDORA TAMBIÉN SE RESIENTE

Tú y yo sabemos que ser emprendedor es una auténtica locura.

Eso sí, lo bueno es que al menos se trata de una locura que nos apasiona.

Aunque estés agotado y no puedas más, siempre encuentras una excusa para seguir luchando, a pesar de que estés bloqueado por el miedo más absorbente.

Estamos bombardeados de información positiva que nos alienta a continuar cuando ya no podemos más.

Ya no te cuento cuando hablamos del mundo del desarrollo personal, donde hay muchísimos mensajes de energía positiva hiperbolizada que nos generan mucha frustración. 

No importa lo duro que sea nuestro trabajo, que siempre habrá un post que nos dé la energía necesaria para afrontar lo que te queda de día. De eso, precisamente, los emprendedores del desarrollo personal sabemos mucho.

Estos son algunos de los títulos que puedes encontrar vagando en la red:

  • 7 trucos para tomar las riendas de tu tiempo como psicólogo/a esta misma tarde
  • Ser emprendedor del desarrollo personal y vivir en una isla paradisíaca es posible
  • 12 recetas para volverte productivo hoy mismo y abandonar el caos
  • 5 lecciones productivas que cambiarán tu vida como coach en un instante

Y claro, resulta que terminas de leer todos los posts y no te vuelves más productivo. 

Lo que sí sabes es que ya te ha consumido más de 2 horas de tiempo, y además no has avanzado nada de lo más importante que tenías que hacer.

Al final no encontraste ninguna manera de encontrar ni una sola pócima que te libere del caos.

Ninguna sorpresa, ¿verdad?

Permíteme serte transparente: yo también he caído varias veces en esta misma trampa. Por muy especialista en productividad personal que ponga en mi perfil de LinkedIn, uno siempre piensa que la fórmula ideal del emprendedor está ahí fuera esperando.

Ser productivo implica, entre muchas cosas, conseguir tus objetivos personales y profesionales, por lo que por muchos trucos y recetas que apliques hoy mismo, seguramente serán insuficientes para alcanzar tus metas a medio y largo plazo.

Y lo peor de todo es que tu rendimiento caerá en picado, ya que tu energía para estar enfocado en el presente se habrá erosionado por completo.

Como profesionales del Desarrollo Personal, este último punto no nos lo podemos permitir. Nuestra conexión emocional con nuestros clientes es posible gracias a prestar atención, y eso consume muchísima energía.

Vivir en el caos tiene consecuencias nefastas para la calidad de tu servicio con tus clientes

 La productividad tiene mucho más que ver la con la estrategia que sigues y en cómo te adaptas al entorno que te rodea, más que con recetas mágicas que transforman tu vida por completo.

A continuación, me encantaría compartir contigo las siguientes recomendaciones prácticas para cuando te estés abrumado y quieras evitar a toda cosa tener un ataque de pánico:

 

#1 PON EL FRENO DE MANO EMOCIONAL ANTES DE COLISIONAR

La ansiedad produce ceguera generalizada.

No sólo limita tu espacio visual, sino que además tu creatividad queda dañada en cantidades industriales.

Y ya lo sabes bien como emprendedor del desarrollo personal, cuando no hay ingenio sólo puede haber mediocridad.

Tu creatividad es lo que te distingue como profesional del desarrollo personal, y es lo que realmente te hace brillar entre profesionales que ejercen una actividad parecida.

Es por eso por lo que, cuando nos sentimos completamente desbordados, tenemos que parar y respirar.

Hacer lo contrario nos pasará factura. Tu cerebro necesita oxígeno para volver a estar al 100%.

Sí, aunque creas que ahora es el momento de apretar al máximo el acelerador para dar el último asalto, mi recomendación es que dejes de hacer todo lo que estés haciendo.

No importa la cantidad de tareas que tengas que hacer “para ayer”, tu salud va primero siempre. Piensa -aunque sólo sea por un instante- en todo lo que dejarías de hacer si tu organismo decide abandonarte por unos días.

¿Merecen la pena las consecuencias de no pararte un momento?

Si decides no parar ahora que estás abrumado, tu cuerpo te obligará a que pares durante un tiempo

Me gustaría compartir contigo algunas pautas para parar y pensar:

-Mira todo lo que tienes ahora mismo en tu entorno más cercano: observa a tu alrededor y fíjate en todos los objetos que te rodean. Aparta, tira o guarda todo lo que ahora mismo no necesitas: te está robando tu atención.

Ahora fíjate en tu pantalla de ordenador. ¿Cuántas pestañas tienes abiertas? Quédate sólo con la que estés usando, cierra el resto o utiliza una aplicación estilo OneTab para ocultarlas.

Como recomendación personal y por si pudiera ayudarte, te comento que en mi caso tengo 2 usuarios distintos en mi ordenador/computadora: uno vinculado al trabajo y otro más lúdica. En el primero tengo todos los programas que uso para trabajar, mientras que el otro está pensado para cuando quiero distraerme.

Por último, ¿cuántas tareas estás haciendo ahora mismo? Intenta que sólo sea una, ya que la multitarea reduce tu capacidad de concentración entre un 75-90%.

-Haz una introspección emocional y deja de hacer: en vez de centrarte en hacer cosas como si no hubiera mañana, mira hacia dentro y pregúntate a ti mismo cómo te sientes. Piensa en la emoción que estás experimentando ahora: frustración, rabia, enfado, miedo, alegría, ansiedad…

Sería muy interesante que, cada vez que te pares un momento y analices cómo te sientes, observes si la emoción se suele repetir o si cada vez es distinta. Si cada vez es la misma es porque seguramente la causa sea muy parecida. De esta manera te resultará más sencillo indagar el motivo por el cual sientes esa emoción.

-Nota la emoción en el cuerpo y vívela: una vez hayas identificado la emoción y le hayas puesto un nombre, busca en tu cuerpo dónde se encuentra (o, mejor dicho, dónde la sientes). Puede ser en el pecho, en los brazos, en el corazón, o donde tú notes que se encuentra. Encontrarle una ubicación nos ayuda a ser más conscientes de lo que estamos sintiendo ahora mismo y nos permite conectar con nuestro cuerpo.

-Haz una pequeña relajación, medita, o cierra los ojos durante unos minutos: una vez seas consciente de lo que estás sintiendo en tu mente y en tu cuerpo, es un buen momento para rebajar la intensidad de tu emoción.

Si sigues haciendo tareas tu intensidad emocional seguirá intacta, por lo que las posibilidades de concentrarte en lo que estás haciendo serán mucho más bajas. La intensidad emocional es inversamente proporcional a tu capacidad de concentración.

Poder ver desde la lejanía tus pensamientos te hará relativizar la situación que estás viviendo, y sin duda te ayudará a rebajar la montaña rusa emocional en la que estás montado. Cuando estás en el campo de batalla no puedes pensar, la estrategia se diseña antes de empezar a trabajar.

Elige la tarea que más impacto tendrá en tu emoción: sabes perfectamente cuál es la tarea que más se te resiste y, aunque te empeñes en posponerla con tareas secundarias, sabes que hasta que no te pongas con “esa tarea” tu emoción seguirá con la misma intensidad.

Selecciona esa tarea que tiene un gran impacto en cómo te vas a sentir, ya sea porque terminarás un proyecto que lleva tiempo estancado, porque vas a ayudar a alguien que lo necesita, o esa propuesta que tanto te cuesta terminar.

Procura centrarte en la tarea que sabes que más tranquilo te dejará poder terminarla, y deja el resto para otro momento.

 

#2 CAMBIA UNA PEQUEÑA PARTE DE TU SISTEMA

Tienes 2 opciones para no morir pisoteado por una estampida de tareas desbocadas: o las controlas tú a ellas o te aplastan por completo.

Las tareas, aunque a veces cuesta de digerirlo, son neutras.

Ellas no tienen prisa, sólo están ahí para desmenuzar tus grandes proyectos y ayudarte a completarlos. Nada más. Las prisas se las ponemos nosotros.

Piensa que la gran mayoría de las veces las tareas son autoimpuestas. Tú mismo te marcas un plazo y también eres tú quien se fustiga cada vez que no cumples tus propias expectativas.

Cuando estás inmerso en la vorágine de tu día a día cuesta mucho pararse a pensar si estamos haciendo lo correcto, es por esto por lo que me gustaría mostrarte algunos consejos rápidos y prácticos que me funcionan a las 1000 maravillas:

-No planifiques la semana como si siempre estuvieras al 100%: una vez sepas todo lo que tienes que hacer, la primera tentación es distribuirlo “equitativamente” a lo largo de la semana. ¡Nada más lejos de la realidad!

Tu energía es estrictamente limitada y, a medida que transcurra el día, tu capacidad para prestar atención a lo que tienes que hacer bajará de forma considerable. Evita ponerte tareas complejas en los momentos que tú sabes que estarás agotado.

No pretendas estar al máximo nivel de energía a las 7 de la tarde, sobre todo si has empezado tu jornada laboral antes de las 8 de la mañana.

Todo cambia en un segundo y tu planificación, también. Por este motivo te recomiendo que dejes al menos un día para imprevistos, atar cabos sueltos y planificar la próxima semana. Planificarse a 3 días es clave para no abrumarse cada semana.

-Limita el número de tareas importantes por semana: los emprendedores siempre somos excesivamente optimistas en la cantidad de cosas que podemos hacer en una semana. La prueba más férrea es que casi siempre terminamos con un montón de tareas pendientes para el fin de semana. Mi recomendación es que planifiques un máximo de 10 tareas importantes por semana (aunque esta cifra puede variar según la naturaleza de tu trabajo).

Limitar las tareas no implica que no puedas añadir más durante la semana, el objetivo principal es poner una cifra “racional” que te permita convivir con todos los imprevistos que tiene un emprendedor del desarrollo personal. ¿Cuántas veces te sale un día exactamente igual de como lo tenías planificado?

-No hagas entrar más tareas en tu sistema de las que salen: o, dicho en otras palabras, no añadas ninguna tarea más que hacer a tu jornada semanal si no has descartado previamente alguna. Cada vez que añadas una tarea nueva, acuérdate de, o bien terminar una de las que tenías que hacer, o bien descartar otra que ya no tenga sentido para ti. ¡La sostenibilidad de tu sistema está en juego!

Te sugiero que tengas un momento a lo largo de la semana para hacerlo, como si de un pequeño ritual se tratara. Somos especialistas en añadir tareas para la próxima semana, pero muy pocas veces limpiamos nuestro propio sistema. Todo aquello que puedas reducir, delegar, automatizar o eliminar en tu lista de tareas, será un bálsamo tremendo para tu tranquilidad como emprendedor.

-Añade sí o sí una revisión semanal de todas tus tareas: para saber cómo podrías mejorar tu planificación para la próxima semana, sería conveniente que analizaras todas las semanas de qué manera la podríamos mejorar.

Dedícale 10 minutos cada viernes (día preferible) para saber qué tareas ya no tienen sentido y cuáles son prioritarias para la próxima semana (sobre todo para el lunes). No tengas ningún reparo en eliminar tareas; seguro que pronto vuelven a llamarte a la puerta y tendrás la ocasión de decidir si vale la pena hacerlas. Eliminar tareas es ganar energía y, además, es dejar espacio para que entren otras mejores.

También es un buen momento para eliminar o posponer eventos innecesarios. Si te has apuntado a todos los congresos disponibles sobre Desarrollo Personal, quizá este segundo de autorreflexión te permita ver que no tienes energía para todo. ¿De verdad es necesario que asistas a todos los eventos? ¡La respuesta está en tu tejado!

¡Ahora es tu turno! ¿Qué sueles hacer cuando te sientes desbordado? ¿Sueles parar a reflexionar o prefieres subir una marcha más? ¿Qué te ha funcionado mejor hasta ahora? Nos encantará que nos compartas tu experiencia, escríbenos más abajo en la sección de comentarios.

¡Un abrazo conciliador!

El 1er Congreso online internacional sobre Productividad Personal

¿Cómo administrar tu ENERGÍA para alcanzar tus OBJETIVOS?