¿QUIÉNES SOMOS?

 
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MIQUEL NADAL

Toma asiento porque me voy a sincerar contigo, te lo prometo.

Puede parecer que cuando escribo estas líneas parezca que siempre haya tenido muy claro que quería emprender, pero casi siempre he estado inmerso en un mar de dudas. 

“De tanto dudar me convertí en la duda eterna”

Me formé en psicología para esclarecer todas mis dudas, y estaba convencido de que al finalizar la carrera las tendría todas solucionadas.

¡Todo lo contrario! Las dudas subieron de precio y me exigían más confusión.

Empujado por tanta indecisión, me sentí obligado a realizar un máster internacional en Recursos Humanos y Psicología Organizacional para disipar tanta incertidumbre. 

Creía firmemente que un máster de tanto nivel me daría las respuestas que estaba buscando. 

Mira cómo son de persistentes las dudas, que hasta tuve que visitar distintos países para darme cuenta que empacharme de dudas sólo me daba indigestión. 

Concretamente fue en Dubai, trabajando como técnico de formación, donde me di cuenta de que todas las dudas eran provocadas por mi insatisfacción profesional. 

Después de transitar en diferentes empresas como consultor en Recursos Humanos, vi la luz el día que alguien pronunció la siguiente frase:

“La teoría de los Recursos Humanos está muy bien, los utópicos seguro que jamás estaréis desempleados en este sector. Estaréis trabajando en nuevas quimeras”

Azotado por la contundencia de esta frase, salió a la palestra mi faceta más rebelde. 

Buscaba desesperadamente fórmulas para llevar a cabo aquello en lo que creía, me negaba a pensar que la gestión del capital humano era una fantasía inviable. 

Mi obsesión por encontrar el Santo Grial de mi profesión, me llevó a buscar experiencias en empresas más pequeñas que compartieran el mismo sueño, hasta descubrir que:

“No por mucho caminar te duermes más rápido”

Y así fue. Mi verdadera revolución estaba dentro de mí. Y yo sin enterarme. 

Me di cuenta que no podía exigir a otras empresas que hicieran lo que yo tenía en mente, que si quería hacerlo debía emprender.

“Cuando las dudas se van, el miedo se disipa”

Como ves, emprender no fue una decisión premeditada, fue la aceptación de que no podía forzar mi criterio en una empresa que yo no había fundado.

En ese momento tenía 2 opciones:

  • Seguir enfrentado y en lucha eterna con los profesionales de otras empresas que no pensaban como yo.
  • Aceptar que teníamos creencias distintas y que sería una mejor opción hacer las paces con las personas que no piensan igual que yo. 

Un buen día entendí que la segunda, era la mejor opción para mí.

Fíjate que la primera opción es la más fácil, pero a su vez, la más destructiva, ya que te hace actuar desde la rabia y desde la queja constante.

Finalmente, decidí canalizar toda mi insatisfacción en la creación de un nuevo proyecto junto con David, donde por fin podría probar qué siente uno cuando hace lo que realmente le apasiona. 

No ha sido un camino fácil, te lo garantizo. Emprender suena muy bien hasta que lo practicas. Pero ahora mismo no lo cambiaría por nada. 

“Me cansé de preguntar a todo el mundo si de verdad valía o no la pena emprender, justo el mismo día que encontré la respuesta dentro de mí”

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DAVID CARULLA

Cuando estaba terminando la educación primaria, las campañas de sensibilización medioambiental tuvieron un potente efecto en mí.

Tanto fue así, que con 12 años ya tenía muy claro que mi propósito vital sería proteger la Tierra de los desastres medioambientales.

Por eso, años más tarde estudié ingeniería de montes o forestal.

Otra idea por la que me dejé seducir desde niño era que:

“Te dediques a lo que te dediques, sé el mejor en lo que hagas, no hay premio para el segundo”

Por eso en la universidad me esforcé al máximo, incluso sacrificando gran parte de mi vida social y personal, que por aquellos tiempos estaba muy lejos de ser satisfactoria.

En 2010, terminé la carrera tras 7 años y me otorgaron el premio extraordinario al mejor expediente de mi promoción. Parecía que el esfuerzo había merecido la pena.

En España, como en muchos otros países, se había instalado una crisis económica que afectaba al mercado laboral. Además, los “recortes” de la Administración en materia de Medio Ambiente no auguraban un futuro muy prometedor para mi sector.

Empecé a buscar trabajo de lo que había estudiado sin apenas conseguir una sola entrevista.

Había otra creencia que me acompañaba desde hacía mucho tiempo y que me torturaba:

“Si haces las cosas bien y te esfuerzas mucho, obtendrás lo que deseas”

¡Yo había hecho las cosas mucho más que bien! ¡Me había esforzado una barbaridad!

¿Dónde estaba ahora mi empleo? - me preguntaba indignado.

En poco tiempo, me surgió una oportunidad laboral que no tenía nada que ver con la ingeniería forestal pero la acepté. Trabajaría en un comercio, vendiendo material deportivo.

Pero vamos a ver, me dije:

¿Mi propósito vital no era salvar el planeta Tierra de la destrucción humana? ¿Cómo iba a convertirme en el nuevo Al Gore vendiendo balones de baloncesto y botas de fútbol?

Mi ego necesitaba anestesia rápidamente ante el dolor, rabia y frustración que me infundían estas preguntas, así que recurrí a uno de los autoengaños que producen más sufrimiento en el mundo:

“Tranquilo, esto va a ser algo temporal”

Cuando llevaba algo más de medio año trabajando en la tienda, dejé de buscar trabajo como ingeniero.

El propósito vital que había ido forjando ya no tenía sentido.

Y entonces la inteligencia emocional llegó a mi vida en forma de congreso de 2 días. Siempre digo que las casualidades no existen.

Me gustó tanto el tema que acabé cursando un máster sobre la aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones.

Cuando lo terminé estaba hecho un lío. Era el momento de tomar una decisión importante. Sobre la mesa había 3 cartas:

  • Buscar de nuevo trabajo como ingeniero forestal recuperando así mi propósito de proteger al planeta.
  • Seguir en el comercio y convertirme en jefe de sección con un equipo de colaboradores para aplicar con ellos lo aprendido en el máster.
  • Dedicarme a la formación para empresas sobre inteligencia emocional y productividad personal.

Mi corazón me pedía la tercera opción. Mi ego se aferraba a la primera y a la segunda.

Pregunté a los docentes del máster si esa tercera opción era viable, pero no me lo pintaron muy bien, ya que mis estudios pertenecían al campo de la ingeniería y no de la psicología.  

Peleado con esa idea, quedé para comer con mi amigo Miquel para pedirle consejo... (continúa abajo)

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¿CÓMO EMPEZÓ NUESTRA AVENTURA EMPRENDEDORA?

Un día a finales de 2012, ambos quedamos para comer y comentar las frustraciones personales del momento.

En esa comida vimos una idea que empezó como una broma y que no sólo se hizo realidad más tarde, sino que cambiaría nuestros destinos para siempre.

Esa idea decía algo así como: 

“¿Y si montamos nuestra propia empresa y hacemos la formación que nos dé la gana?”

Sonaba muy bien, pero también sonaba lejos y difícil.

No sabemos muy bien por qué, pero nos pusimos en marcha y empezamos a hacer videoconferencias a menudo entre ambos para compartir conocimientos. 

Nuestros estudios eran muy distintos, pero al mismo tiempo muy complementarios.

En muy poco tiempo y casi sin darnos cuenta, empezamos a crear la empresa en nuestras mentes: qué formaciones haríamos, cómo las íbamos a hacer, cómo nos íbamos a presentar ante el mundo… 

Escogimos como nombre emorganizer, pues queríamos aplicar a las empresas nuestros conocimientos en Inteligencia EMOcional y Psicología ORGANIZacional

Y entonces, ocurrió el milagro. Pasamos de una idea mental a la vida real. Llegó nuestro primer cliente a en 2013.

En ese momento todavía conservábamos nuestros trabajos por cuenta ajena y tuvimos que tomar una decisión de lo más trascendental.

Si queríamos atender a ese primer cliente en condiciones, teníamos que abandonar nuestros trabajos con contrato indefinido y lanzarnos a la piscina.

La otra opción era dejarlo para más adelante pero no estaba nada claro el cuándo.

“Algo” nos empujó y decidimos lanzarnos. 

"La vida nos había preparado para ese momento, pero nosotros, aún no lo sabíamos"

La experiencia con el cliente salió genial y empezamos nuestro camino como formadores y consultores de recursos humanos en empresas y organizaciones.  

Años más tarde, en julio de 2016, nació un proyecto paralelo a “emorganizer” llamado “Reconcíliate con tu vida”. Queríamos llegar a mucha más gente y mucho más rápido que con “emorganizer”, gracias a la creación y distribución de cursos y otros materiales online. 

Al principio el objetivo era ayudar a los emprendedores freelance a conciliar su vida laboral y personal, mediante la productividad personal, implementación de hábitos, fijación de objetivos... 

Por otro lado, nuestra red social favorita desde 2014 es LinkedIn ya que nos formamos sobre cómo sacarle el máximo partido y empezamos a crear una gran red de contactos.

También creamos una comunidad o grupo en LinkedIn, para personas interesadas en los temas que dominamos. Poco a poco, y a base de dedicarle muchas horas y hacer muchas pruebas, nos hicimos expertos en esta red social.

Así que “Reconcíliate con tu vida”, en lugar de empezar como un blog como hace la mayoría, empezó en LinkedIn.

Publicábamos nuestro contenido en su plataforma (Pulse) y usábamos una Landing Page externa para redirigir nuestra audiencia hacia nuestra lista de suscriptores. Cada dos semanas enviábamos nuestra newsletter.

Finalmente, decidimos crear este blog que estás leyendo ahora para llegar a la gente que no usa LinkedIn.

Por otro lado, nuestro público objetivo ha cambiado. Creemos que tiene más sentido ayudar a las personas como nosotros, emprendedores que se dedican al desarrollo personal y/o habilidades directivas, ya sea mediante la formación, el coaching, la terapia o similares en el mundo digital y también de forma presencial.

Seguiremos publicando en LinkedIn, empezaremos a publicar aquí y enviaremos una newsletter mensual a nuestros suscriptores.

En resumen, estos cuatro años desde que empezamos con el primer proyecto, hemos recorrido un sendero difícil y cargado de problemas. Pero también de aprendizajes, son muchas las lecciones que nos han curtido día a día.

Precisamente y fruto de todos nuestros aprendizajes, publicamos nuestro primer libro con toda nuestra experiencia dentro del ámbito del Desarrollo Personal. Esta obra lleva por nombre "Emprendedores del Desarrollo Personal: cómo vivir de lo que amas"

Sabemos lo que es emprender sin tener ni idea de cómo hacerlo y cargando con un ego grande, que más que ayudarte te pone obstáculos en tu avance.

En este blog compartiremos gran parte de estos aprendizajes, por si te ayudan a que tu camino como emprendedor del desarrollo personal, sea al menos un poquito más acogedor y estimulante.

¡Un abrazo conciliador!

Miquel y David

Miquel Nadal y David Carulla - Responsables de "Reconcíliate con tu Vida"

Miquel Nadal y David Carulla - Responsables de "Reconcíliate con tu Vida"